Son dispositivos pasivos (no tienen batería, sino que se activan
con la energía del lector) capaces de almacenar información relativa
al producto que identifican.
Ferroxtag es la solución ideal en entornos
industriales: resistente a impactos e intemperie permite
lectura sobre metales y líquidos (las grandes barreras
de la tecnología RFID). Gracias a su memoria, cada
etiqueta puede almacenar infinidad de datos del
producto, tales como el número de referencia y lote del
producto que identifica, así como su estado de proceso.

Por su pequeño tamaño (25 mm de longitud, 12 de
ancho) es posible fijarlo en las cubas, en
los pallets o incluso en las propias botellas. Es decir, en
todos los puntos donde es necesario mantener identificado el lote de
VINO, siendo posible leerlos en condiciones adversas de temperatura
y humedad (incluso sumergidos).
Esto permite mantener identificado el lote de
producción en todo momento a lo largo de su ruta de
proceso. Además, esta información se puede leer con
terminales portátiles, lo que permite confirmar estados
de proceso en tiempo real, sobre los propios productos.
La memoria es reprogramable, con lo que una vez que el
lote se expide, es posible reutilizar la etiqueta para
identificar un nuevo lote.